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Estrellados: Stanley Roberts
Agosto 28, 2007, 12:02 pm
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Demasiado buena persona para este mundo. Cuenta la leyenda que hay una mansión en Carolina de Sur, a las afueras de Columbia, a medio construir. El proyecto de una casa majestuosa ahora está abandonada, con rastrojos y malas hierbas alrededor, como si esperara el dinero para pagar a los constructores. Dinero que nunca llegó y que se despilfarró en ocio más o menos insano y en pagar las juergas de “amigos” que le salen a las personas cuando tienen éxito. 

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Eso dice la leyenda. En las casas cercanas se rumorea que esa casa es, o fue de una estrella del baloncesto que hoy sobrevive como guardaespaldas o matón de adinerados empresarios de Texas.

Un hombre que lo pudo tener todo, con 18 años jugaba unos contra unos contra Shaquille O’Neal, conoció europa gracias a su fichaje por el Real Madrid y disfrutó 8 años de NBA hasta que la lesiones y la droga echaron por tierra su futuro.

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Lloyd Daniels
Febrero 20, 2007, 1:23 pm
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No me cabe la menor duda de que sería una gran película de hollywood, la vida de este chico del que se dijo una vez que era el mejor jugador de todos lo tiempos.

“Es el nuevo Magic, el primer Pippen y un pequeño Kareem”. 31 puntos, 12 rebotes y 10 asistencias de media en high schooll lo confirmaban si no fuera porque su baloncesto tenía dos problemas: que apenas sabía leer y las malas compañías.

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Nacido en Nueva York en 1967, su madre murió al poco de nacer él y su padre se refugió en el alcohol, su vida se dividió entre las casas de sus abuelos y los playgrounds neoyorquinos.

Diagnósticada una dislexia, sus problemas de aprendizaje le impedían acudir a la universidad, refugiado en su barrio pronto recibió la visita de un entrenador que no había dejado de observarle, Jerry Tarkanian. Le fichó para una pequella universidad San Antonio Junior Collegue (35 puntos y 24 rebotes de media) y más tarde programó una visita la Universidad de Nevada las Vegas para reclutarlo definitivamente y unirlo a sus pandilleros jugadores (Larry Johnson, Stacy Augmon), sin embargo Jerry cometió un fallo, dejarle dos días libres en Las Vegas…. Lloyd fue detenido por comprar crack.

Cerrada su carrera universitaria empezó a deambular por ligas menores (CBA en Topeka, Nueva Zelanda… con la cocaína como compañero, y de vuelta a Los Ángeles, tres disparos de un camello al que debía dinero le enviaron durante meses al hospital.

Tras haber visto la muerte de cara, Lloyd cambió por completo su visión de la vida. Cuando salio del hospital cambio los Ángeles por Florida, John Lucas (exestrella NBA y exalcoholico) le acogio como un padre en su equipo de exdrogadictos que jugaban en la USBL, 2 títulos de liga con 36 victorias y 9 derrotas y compañeros como Ken Bannister (ex Cai y ex Tau), Roy Tarpley (estrella de Dallas y ex Olympiakos), Richard Dumas (estrella de Phoenix)…

A tal punto concentró sus esfuerzos otra vez en el juego que varios informes de la USBL (a cargo del propio Lucas) y la Global Basketball Association confirmaron que estaba limpio del todo y sugirieron su posible acceso a algún training camp profesional.

Y entonces sobrevino el milagro…

 San Antonio Spurs le daría su primera oportunidad profesional, 9 puntos de media y compartiendo vestuario con David Robinson, Avery Johnson, Vinnie del Negro…mucho habían cambiado las cosas. Contrariamente al desparpajo y la osadía que presidieron la actitud de otras leyendas urbanas, el Lloyd Daniels profesional era un jugador técnicamente tímido, de muy escaso recorrido, reprimido de cuantas virtudes le habían dado fama como prematuro genio urbano. Lucas no le prestó nunca la dirección de juego porque ya no lo era. Y tampoco él parecía desearlo cuando apenas retenía el balón, como urgiéndole el pase elemental y corto al compañero más cercano para no provocar pérdidas ni desorden alguno al encaje general. Básicamente se había convertido en un escolta muy alto, todo exterior, cuya mayor virtud era la seguridad de enchufar el tiro una vez la jugada había sido cocinada por todos en elaborados estáticos. En suma, una velada represión de lo que representase en otro lugar y tiempo que recuerda muchísimo al caso Kukoc: de soberano a vasallo, de eje a tornillo, de sobresaliente a común. Incluso el juego de Lloyd, de tempo muy lento y cerebral, era más propio de la sangre europea que del playground americano (de la primera rotación tan sólo Antoine Carr perdió menos balones). Ya no era en ningún caso el Lloyd adolescente, y fuera por voluntad propia o por mera táctica, tendría que asumir su nuevo papel y, por desgracia, una merma física evidente (parecía moverse con sumo cuidado). Al año siguiente su presencia perdió peso y terminó por aceptar que ser profesional costaba un precio muy alto. Todo esto explica que Lloyd no se sintiera del todo a gusto.

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Así que transcurrido ese tiempo pudo equivocarse. Tan seguro se vio ya como profesional que se ofreció al mercado para conocer su valor real, cosa que no gustó demasiado en el despacho texano. Nadie superó la oferta de los Spurs y tras decidir la directiva el despido del técnico, su sustituto Bob Hill haría lo mismo con Lloyd. A partir de ese momento su itinerario perdió cualquier sentido constructivo. Lucas acabó en Philadelphia llevándose consigo a Daniels, que a mitad de temporada emigró a los Lakers. Tras el verano del 95 vendría a Europa, a la Scavolini, y sin ser ni mucho menos un anotador cerró el año con 24 por partido. Pero a toda costa quería regresar a la NBA y sendos contratos cortos en la 96-97 le brindaron 22 partidos con Sacto y New Jersey. Al año siguiente irrumpe en Toronto, donde disputa tan sólo seis partidos ‘de nada sirvieron sus 21 puntos en uno de ellos- antes de firmar con Atlanta, con los que ni siquiera llegará a debutar perdiendo además su derecho a pensión pese a bastarle un solo contrato más para lograrlo. Y es que por muchos años que pasaran, Lloyd seguía ignorando cierta lógica en el juego social que, mal que pese, permite progresar o echar raíces en algún sitio. Así lo aclaró años atrás una editorial de la Publishers Weekly: ‘Coaches and colleagues tried to discipline him, yet Daniels emerges as a man whose skill is exceeded by his laziness and arrogance, a player who cuts practice, blaming poor performance on injuries or on teammates, but never on himself’. El final de la 97-98 lo repartió entre el Galatasaray turco y la CBA (Idaho). Al inicio de la siguiente emigrará a Puerto Rico (Cangrejeros de Santurce), retorna a la CBA (Idaho y Sioux Falls) y termina el año en el AEK de Atenas. Vuelve a su país y Herb Brown lo rescata para sus Baltimore Bay Runners de la IBL, donde coincide con el pequeñísimo Shawnta Rogers (1.62), que encabeza aquel año la liga en puntos, asistencias y robos. Daniels ya no era la estrella en ningún sitio y aún le deparaba el destino una ironía mayor.

En febrero del año 2000 regresa con 32 años a la IBL de manos de Trenton debutando en el Thomas&Mack Center de Nevada Las Vegas, precisamente el lugar donde 13 años atrás lo tuvo todo a su favor para la más prometedora carrera imaginable antes de ser detenido. Así lo señalaba Steve Carp (‘Lloyd Daniels: ALIVE AND WELL’) en la Review Journal del 15 de febrero: ‘But life has a funny, if not ironic’ Lloyd Daniels, a survivor in the game of life, finally got to play at the place that was supposed to be ‘his house”. No, su casa nunca sería Nevada Las Vegas sino L.V. Silver Bandits, más irónicamente aún, ‘Los Bandidos de Plata ‘ni siquiera de oro- de Las Vegas’. Ni tampoco recibiría el pabellón aquel lunes las 18 mil almas habituales para ver a la UNLV, sino apenas unas 300 y por un motivo, como apuntaba Carp, más bien poco deportivo. ‘And those who were there may have shown up out of morbid curiosity’. Pero al menos recibió una fuerte ovación al salir, logrando 22 puntos y la victoria de su equipo por 109 a 113. En Trenton aguantaría nada menos que año y medio. Transcurrido el verano renovó liga, ahora la USBL, jugando para Long Island Surf antes de terminar su rocambolesca carrera, al término de la 2002, en la remota Venezuela. Así terminó todo. En suma, un triste deambular por 20 equipos y 7 países distintos en apenas 10 años. ‘I got to see a lot of beautiful places’, decía Lloyd a modo de triste epitafio.



Estrellados: López Varela
Febrero 5, 2007, 1:34 pm
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López Varela, el chico que ‘tapó’ a Gasol

Personalmente siento más atracción por las historias de fracaso que de éxito, la película donde en el último segundo entra el tiro ganador está muy vista. Con la intención de ampliar contenidos del Blog he creado la sección Jugadores Estrellados. Lo que pudo ser y no fue. El primer artículo se lo dedico a López Varela…. ¿y quien es ese? Pués si le conocierais no sería un jugador estrellado.

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José López Valera (Madrid, 1981), antiguo compañero en las selecciones inferiores de Raúl López, Navarro, Berni Rodríguez, etc. fue campeón de Europa júnior en Varna y del Mundial oficioso de Mannheim, lesionado a última hora para el Mundial de Lisboa 99 (como Calderón). Muchos de sus amigos acaban de ganar el Mundial de Japón. Él sólo intenta jugar en la ACB.

“La falta de oportunidades y de minutos me hundió. Casi todos ellos las tuvieron y yo no tanto”, recuerda minutos antes de pisar el parquet del Ramiro para un entrenamiento.

 A finales de los noventa, López Valera era la joya de la cantera del Madrid y un alero indiscutible en las selecciones inferiores. Había sido internacional en todas las categorías y era un año más pequeño que los de la famosa generación del 80, es decir, tan bueno y más precoz. De hecho, un desconocido Gasol apareció en la júnior de Charly Sainz de Aja porque él se nego a ir a  una convocatoria para el Preeuropeo. “Pau entró porque yo no fui. Venía muy cansado de jugar el europeo Cadete y dije que no como Calderón y otros más. Entonces llamaron a Gasol. El resto es historia”.

La proyección de López Valera se ahogó entre tanta lesión y algún destino equivocado. La falta de oportunidades en la elite le obligó a apostar por la LEB. En un partido con el León se rompió la rodilla y el último año se lo ha pasado recuperándose. Ahora el chico que tapaba a Gasol intenta recuperar su sitio.